These are the memoirs of John Zerzan, a radical thinker who has been reflecting, writing, and building a major body of essays for several decades—the central focus of which is a critique of civilization. Since his earliest essays, written in the 1970s, he has questioned technology and domestication relentlessly. His influence on green-anarchy and anarcho-primitivist philosophy has been fundamental in guiding the anarchist debate toward a critique of industrialism and technological society. This has made him a prominent figure in the anti-civilization debate. Indeed, reading Zerzan allows us to understand why the civilizational project is self-destructive and not viable even in the medium term. It is precisely from his anthropological readings that he concludes that the turning point that brought an end to the world where human beings lived a full life in communion with nature was the emergence of domestication. His thought, however, is not pessimistic. Faced with the civilizational project of annihilating life, Zerzan proposes a future primitive. Zerzan’s work has developed along these lines over the last few decades, but his essays also reflect on the many sources of alienation that cause humanity’s current isolation and profound existential crisis.
Estas son las memorias de John Zerzan, un pensador radical que lleva varias décadas reflexionando, escribiendo y creando una amplia obra de ensayos, cuyo eje central es la crítica a la civilización. Desde sus primeros ensayos, escritos en la década de 1970, ha cuestionado sin descanso la tecnología y la domesticación. Su influencia en la filosofía de la anarquía verde y el anarcoprimitivismo ha sido fundamental para orientar el debate anarquista hacia una crítica del industrialismo y la sociedad tecnológica. Esto lo ha convertido en una figura destacada en el debate antivilización. Leer a Zerzan nos permite comprender por qué el proyecto civilizatorio es autodestructivo y no es viable ni siquiera a medio plazo. Es precisamente a partir de sus lecturas antropológicas que concluye que el punto de inflexión que puso fin al mundo en el que los seres humanos vivían una vida plena en comunión con la naturaleza fue la aparición de la domesticación. Su pensamiento, sin embargo, no es pesimista. Ante el proyecto civilizatorio de aniquilar la vida, Zerzan propone un futuro primitivo. Su obra se ha desarrollado en esta línea durante las últimas décadas, pero sus ensayos también reflexionan sobre las múltiples fuentes de alienación que provocan el actual aislamiento de la humanidad y su profunda crisis existencial.
